Los errores más comunes de un autónomo

El autónomo tiene una serie de obligaciones que de no ser cubiertas pueden suponer incurrir en infracciones que harán más costoso su día a día.
Te mostramos las más comunes:
1. Presentar las declaraciones y autoliquidaciones fuera de plazo
No debes olvidar que tienes que hacer frente a las declaraciones trimestrales y hacerlo, además, en plazo. Tienes hasta el día 21 de octubre (ya que el 20 cae en domingo) para presentar los modelos correspondientes al tercer trimestre de 2019:
• Modelo 111 de retenciones del IRPF practicadas a trabajadores, profesionales y empresarios.
• El 115 para la declaración trimestral de las retenciones practicadas a los alquileres de inmuebles urbanos (locales, oficinas y naves) en los que desarrollas tu actividad.
• El modelo 303 del IVA.
• El 349 declara las operaciones intracomunitarias que hayas realizado en el transcurso del trimestre.
• Modelo 130 para la autoliquidación del pago fraccionado del IRPF. Y si tributas en Módulos, para esta misma autodeclaración, presentarás el modelo 131.
• El modelo 179, la declaración informativa trimestral de la cesión de uso de viviendas con fines turísticos, se debe presentar antes del día 31.
¿Qué ocurre si se presenta cualquiera de estas declaraciones fuera de plazo?
Hay dos opciones de partida:
• Si entregas el modelo antes de que te llegue un requerimiento de Hacienda, los recargos irán aumentando en proporción al tiempo en que tardes en presentar la declaración.
Si ese retraso es menor de 3 meses, deberás sumar el 5% sobre el pendiente a liquidar, si te retrasas entre 3 y 6 meses debes aplicar un recargo del 10%, entre 6 y 12 meses hablamos del 15%.
A partir de 12 meses el recargo será del 20% sobre el pendiente de liquidar más los intereses de demora. Hablamos de añadir el 3,75%.
• Si llegase el requerimiento de Hacienda hablaremos de una infracción que podrá ser calificada como leve, grave o muy grave.
En este caso la cuantía de la sanción irá aumentando según la gravedad de la infracción siendo la más leve pagar el 50% del montante que se debe (más la cuantía debida, por supuesto) y la muy grave hasta el 150% de lo debido.
2. Impago de la cuota de autónomos
Es obligatorio la cotización mensual a través de la cuota de autónomo, por lo que se trata de un pago ineludible, que en caso de no cumplir con él se desarrollarán recargos e intereses de demora por ingreso fuera de plazo.
• Si se paga en el mes natural siguiente a aquel en el que se ha producido el impago, tendrás que sumar un recargo del 10% de tu cuota.
• Si se paga a partir del segundo mes natural siguiente al del vencimiento del plazo para su ingreso, ese recargo sube hasta el 20%.
En el caso de que se esté disfrutando de la bonificación de la Tarifa Plana, este privilegio se pierde, dejando de disfrutar de dicha ayuda.
Si se llegase a expedir una reclamación de deuda o acta de liquidación (por acumulación cuotas pendientes de pago), y pagas antes de que venza el plazo que te indique la Administración, añadirás un 20%.
En caso de hacerlo fuera de ese mismo plazo, el recargo aumentará hasta el 35%.
3. No llevar los libros contables correctamente
El autónomo también tiene obligación de llevar la contabilidad a través de unos libros contables, los cuales son diferentes en función del sistema mediante el que esté tributando.
Además, se está obligado a hacerlo de una manera ordenada y adecuada a la actividad permitiendo el seguimiento cronológico de las operaciones, de forma que sirva para poder elaborar balances e inventarios de la evolución del negocio.
En este caso la sanción mínima sería de 150 € y pero podría ascender hasta los 6.000 euros (para situaciones excepcionales).
También es obligatorio su mantenimiento. Todos los libros y documentos deben ser conservados durante, al menos, cuatro ejercicios fiscales en los que Hacienda podrá inspeccionarlos. Y, a efectos mercantiles, debes guardarlos 6 años.
En caso del cese de la actividad, la empresa no queda exenta de estas obligaciones, y se deben conservar los libros por ese mismo periodo, aunque ya no se ejerza la actividad. En caso de que el cese se produzca por fallecimiento, esta misma obligación recaería sobre tus herederos.
4. No facturar de la manera adecuada
A la hora de facturar es fácil incurrir en una serie de errores que, aunque parezcan sencillos y livianos, también suponen una infracción. Los más típicos son:
• Fallo al calcular el IVA.
• Error al numerar la factura.
• Defecto de forma por no tener el IVA desglosado.
• Tipo de IVA equivocado.
La solución más fácil y rápida es hacer una factura rectificativa, con el fin de evitar la sanción, la cual puede ascender como mínimo a 150 €.
Todos estos errores se pueden evitar con la ayuda de un correcto y especializado asesoramiento.

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